Fin de ciclo y muerte de otro dios

Nunca nos gustó lo tradicional.

Nos saltamos todas las reglas,

incluso las que escribimos nosotros,

sobretodo esas…

 

Lo fuimos absolutamente todo,

sin ser nada.

 

Dejamos el cuerpo fuera

para que no calara el alma,

y hoy me doy cuenta

de que debimos haber cerrado la puerta al corazón.

 

No fui capaz de llorar cuando nos despedimos;

sabía, dentro de mi, que necesitaría las lágrimas

cuando quisiese asumir que un “nos vemos pronto”

se traduce en un “hasta siempre…”

 

Y ahora no consigo hablarme sin oírte.

No soy capaz de no temblar, si te huelo y no estás.

 

No voy a borrar todas esas palabras que están bajo la piel,

más allá de la sangre y el latido,

más dentro que las neuronas que no he perdido,

intentando no pensarte.

¡Cómo si no pensar fuese sencillo!,

como si borrar el PUTO AMOR se pudiese comparar a vaciarse los bolsillos.

 

Hoy, me veo incapaz de ser un auténtico tirano.

Hoy, soy un flan que han comprado caducado.

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