Las grandes verdades surgen delante de la gente que nos importa, porque es en esos momento cuando no pueden decirse

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Quizás el problema

no fuésemos ni tú ni yo.

Quizás el tiempo,

jugando al “Cluedo” con dos cuerpos inexpertos,

y perdimos.

Perdimos como un niño pierde un globo de helio,

sin luchar contra las corrientes de aire.

Perdimos con el pecho manchado de vergüenza.

Perdí como se pierde la virginidad,

sin objeciones.

Te perdí como jamás quise haberte perdido,

echándote de menos.

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