Náufrago

Fue el amor,

y no la guerra lo que nos destruyó.

Fueron aquella playa desierta,

y tus ojos verdes bañándose en mi retina.

 

Las palabras de viento;

y tus labios de cristal,

siempre a punto de romperse,

pero siempre de verdad.

 

Llegó el naufragio,

siempre eterno,

siempre una noche;

siempre, sin un último beso

Las grandes verdades surgen delante de la gente que nos importa, porque es en esos momento cuando no pueden decirse

Minientrada

Quizás el problema

no fuésemos ni tú ni yo.

Quizás el tiempo,

jugando al “Cluedo” con dos cuerpos inexpertos,

y perdimos.

Perdimos como un niño pierde un globo de helio,

sin luchar contra las corrientes de aire.

Perdimos con el pecho manchado de vergüenza.

Perdí como se pierde la virginidad,

sin objeciones.

Te perdí como jamás quise haberte perdido,

echándote de menos.

Insomni

Tengo insomnio, y no duermo;

NO DORMIR es el momento más largo del día,

cuando me giro, y no estás…

 

No paro de imaginarte en otras camas.

Veo como otros chicos te observan dormir

y no te describen en sus sueños,

no dejas que te vean.

 

Y pasan los días,

y las noches,

y las sábanas con reproches

preguntando “¿dónde está esa chica que te hacía reír?”

Y… no dejo de pensar las horas.

 

Veo tantas vidas que no son en cada segundo,

que a veces me pregunto

si seré yo el drama oculto

de mi vida como adulto.

 

Veo tantos sueños estando despierto,

que ya no sé si no duermo

porque no puedo

o porque no quiero.

 

NO QUERER.

 

Ya, no sé que hora es,

porque no está tu corazón

dictándome el tic-tac de los segundos.

No están tus labios para despertarme cada mañana,

ni tu cuerpo para insomnizarme de forma voluntaria.

 

Las sábanas duermen con el amanecer,

pero mi cerebro no quiere NO QUERER.

Fin de ciclo y muerte de otro dios

Nunca nos gustó lo tradicional.

Nos saltamos todas las reglas,

incluso las que escribimos nosotros,

sobretodo esas…

 

Lo fuimos absolutamente todo,

sin ser nada.

 

Dejamos el cuerpo fuera

para que no calara el alma,

y hoy me doy cuenta

de que debimos haber cerrado la puerta al corazón.

 

No fui capaz de llorar cuando nos despedimos;

sabía, dentro de mi, que necesitaría las lágrimas

cuando quisiese asumir que un “nos vemos pronto”

se traduce en un “hasta siempre…”

 

Y ahora no consigo hablarme sin oírte.

No soy capaz de no temblar, si te huelo y no estás.

 

No voy a borrar todas esas palabras que están bajo la piel,

más allá de la sangre y el latido,

más dentro que las neuronas que no he perdido,

intentando no pensarte.

¡Cómo si no pensar fuese sencillo!,

como si borrar el PUTO AMOR se pudiese comparar a vaciarse los bolsillos.

 

Hoy, me veo incapaz de ser un auténtico tirano.

Hoy, soy un flan que han comprado caducado.

Nada.

Minientrada

Hoy te vi.

No te diré que procuré esquivarte,

porque no lo intenté, no quería.

Lo que más ansiaba,

jugar a la ruleta entre tus piernas,

desmayarme en tus ojos y

hundirme bajo tus dedos.

Esos fueron mis tres deseos al genio de la lámpara de aquel portal,

desde donde te veía girando, feliz,

porque yo no estaba,

porque el dolor, al fin,

dejó de okupar tu pecho.

Éste, va a ser el junio más lluvioso en mi cama.

Éste, va a ser el verano más largo en mi calendario.

Sólo porque no estarás,

sólo porque no te pediré que te quedes.

No puedo. Simplemente, no…puedo.

Si soy incapaz de pedirte que hoy no respires

y no puedo pedirme no quererte,

¿cómo voy a pedirte que dejes las maletas en mi puerta,

que nunca cierres mi ventana abierta,

que sigas siendo la favorita de mis actrices,

que no cruces el Atlántico para curar las cicatrices que no se ven?

Solías decirme “si no sabes que decir, mejor no digas nada”,

 

Tu gravedad,

no deja de arrastrarme hacia el mar.

Creo que quieres inundarme,

inundarme de nubes, a punto de romper;

de cruces que no perdonan mis pecados,

de labios que no marcan mis labios.

 

Absolutamente cofusa, mi cabeza.

Tras la pared,

jodidamente insómnica,

la pareja del primero que fornican.

Los muros, ya no gritan mi nombre,

ni el tocadiscos reproduce ya a los Who,

como hacía cada viernes, que tu venías a verme.

 

Solías decirme “si no sabes que decir, no digas absolutamente nada”.

 

Creo, que nunca tantas cosas fueron tanta nada…

 

 

No title

Ahora llegan las sirenas, inundando la Gran Vía.                                                                      Ahora llegan las parejas que mueren y se olvidan.                                                                    No me llores, que ya llega la primavera                                                                                     para curar las heridas que el invierno te hizo,                                                                        para borrar los dibujos de tu cuerpo,                                                                            hechos con las yemas de mis dedos.

 

Perdimos la marea, las ventanas abiertas y las bocas cerradas.                                           Encontramos nuevas camas dónde curar nuestros costados,                                               nuevos cuerpos donde cerrar los ojos, nuevos ombligos donde respirar,                              nuevos cuellos a los que morder te quieros,                                                                           y sin embargo, no te vas.                                                                                                      En mi almohada dormimos ella, tu y yo,                                                                                   nosotros y ella. Ojalá ella sin nosotros.

 

La rima de tu cuerpo con el mío,                                                                                            un verso libre, rápido y sentido,                                                                                              apagando cada una de las velas que nos alumbraban.                                                        Al fin a oscuras, nos follábamos el alma.

 

Juramos no caer,                                                                                                                     juramos no salir corriendo y tú, explicándome                                                                        “es que me arrastra el viento”.

 

¿Y quién se atreve a jugar en medio de las vías cuando sabe que está llegando el metro?  ¿Y quién se atreve a besar en dirección prohibida cuando sabe que el amor ya no está dentro?

Autoyo

Yo, que aprendí a hablar braille con los lunares de tu espalda

Me harté del lenguaje.

De comunicarte, de decirte,

de intentar explicarte

 que sólo quería hablar en tu boca;

Que mis silencios fuesen

 lo único que tus dientes no mordieran,

Porque callar mis labios, mis chistes, mis “te quiero”, era fácil,

Pero despertarlos, fue lo más difícil que jamás te pedí.

 

Hace meses que no te veo,

Y sé que sigo con mi complejo de Romeo con vértigo,

incapaz de subir a tu balcón,

Y que me robes otro “te echo de menos”.

 

Ojalá denunciar los corazones rotos,

Ojalá inundar las fotos,

Y dibujar en la arena tu nombre

Esperando a que se lo lleve la tormenta,

La que nunca viene.

 

Si mi vida fuese teatro, sería drama,

Si fuese música, Sabina,

Si fuese cine, Woody Allen.

Parece que no entiendo que soy todos y nada,

Que soy llanto y carcajada,

Que sólo soy mi eterna mirada.